Por Pedro da Costa
WASHINGTON (Reuters) - El último estímulo monetario de la Reserva Federal de Estados Unidos conlleva el riesgo de alentar una aceleración de la inflación y no servirá mucho para impulsar a una economía estadounidense que se debilita, dijo el viernes el funcionario del banco central que se opuso a la decisión.
El miércoles, la Fed anunció que prolongaría sus esfuerzos para presionar una baja de los costos del endeudamiento de largo plazo, al tiempo que recortó sus previsiones para el crecimiento económico de Estados Unidos.
Pero Jeffrey Lacker, un miembro del ala dura del banco central que se preocupa por la inflación y que se ha opuesto a todas las decisiones del organismo desde que pasó a ocupar este año una silla con derecho a voto en el comité de política monetaria, argumentó que la nueva política no funcionará.
"No creo que un estímulo monetario adicional haga una diferencia sustancial para el crecimiento económico y el empleo sin incrementar la inflación en más de lo que sería deseable", dijo Lacker en un comunicado.
Específicamente, Lacker apuntó a la meta de inflación que estableció recientemente el banco central como un obstáculo para un nuevo alivio monetario, pese a las señales de que el mercado laboral está empeorando.
"Si bien el panorama del crecimiento económico claramente se ha debilitado en semanas recientes, los impedimentos para un crecimiento más fuerte parecen estar más allá de la capacidad de la política monetaria de contrarrestarlo", dijo Lacker.
"Actualmente la inflación está cerca del 2 por ciento, que el Comité ha identificado como su meta de inflación. Un incremento significativo de la inflación podría amenazar la credibilidad de la Fed y hacer más difícil que logre las metas de largo plazo del Comité, incluyendo el empleo máximo", añadió.
No obstante, Lacker agregó que la Fed podría considerar una medida adicional de política si la economía experimenta un declive de la inflación "sustancial y persistente".
Muchos analistas vieron la extensión esta semana de la Operación Twist, consistente en ventas de títulos del Tesoro de corto plazo y compras de duraciones más largas para mantener bajas las tasas de interés, como un antecedente de un estímulo adicional.
Si la economía no mejora, la Fed podría optar por embarcarse en una tercera ronda de compras de bonos, o flexibilización cuantitativa (QE3, por sus siglas en inglés), lo que expandiría aún más su hoja de balance, actualmente en 2,9 billones de dólares.
(Editado en español por Gabriel Burin)
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